El monumento

Quizás no sea la mejor foto de ese lugar… Pero trae toneladas de recuerdos extraños. Creo que muy pocos, fuera de los que vivían allí, conocieron este monumento que la guerrilla de las Farc había mandado tallar en la roca, cerca de San Vicente del Caguán. Para observarlo, había que tomar la carretera que unía al pueblo con Neiva, pasando por Balsillas. Cuando lo vimos, al medio día en pleno calor, a finales de 2001, no estaba aún terminado. Faltaban brazos, faltaban cabezas. Un señor tallaba con calma. La guerrilla lo había mandado trabajar en esta  “obra” de puro realismo mágico soviético en penitencia por una falta que había cometido, un lío de  gallinas robadas o de faldas. A pocos kilómetros de ahí, las Farc y el gobierno colombiano de entonces fingían negociar algo que llamaban paz. Cuando se acabaron las conversaciones, en febrero de 2002, creo que este mural fue lo primero que fue destruido. O eso dijeron. No estoy segura. Todo es tan raro.

Esta foto quedo mucho tempo en mi escritorio. Después, estuvo en una pared del apartamento. Preguntaron quien era. El niño de la foto fue uno de los millones de desplazados colombianos. En abril de 2001, cuando se tomo esta foto, él vivía en la escuela de Barrancabermeja. Era de Cienaga del Opon. Todo el pueblo había huido la violencia y estaba hacinado en el colegio ¿Cuantos años tendrá hoy ? Alrededor de los 19 años si la guerra no lo mató. En Barranca había una niña que soñaba con ser doctora de ballenas. En esta época los paramilitares prohibían ir a los sepelios. Llegando allá, nos cruzamos con uno de estos sepelios:  un cajon  seguido por dos motos, nadie más… Que hacían ustedes en abril de 2001?