Pocos saben de botas-Saben poco de botas

_DSF3603

Se muerde el labio inferior. Algo en ella tiembla, no logro identificar qué parte de su cuerpo.

-Sabes lo que me recuerdan las botas?

Creo que sé, y de pronto no quiero escuchar. Cada mes desde septiembre pasado, alrededor del 20, timbra el teléfono.

-V. Colombia, con quien hablo?

No me gusta que pregunten. Si te llaman, deberían saber quien va a contestar. Y entonces toca explicar que no, no se hará ningún pedido, ni siquiera con el descuento « del día de hoy », porque NO soy vendedora minorista de botas. Solamente una vez, hace menos de un año, compré 50 pares a la fábrica.

-Me recuerdan los falsos positivos. Era en Urrao, cuando yo trabajaba con la gobernación.

Me lo sospechaba. Algo sigue temblando. Será por la altura de los tacones blancos y delgadísimos que tiene puestos?

No se comprarán más, estoy casi segura.

-Era para una exposición.

-Ah…bien, lo apunto.

Parece que esta vez, el tipo  sí apunta algo para que no insistan más con este cliente que no es cliente. Se despide y cuelga, dejándome con las ganas de volverlo a llamar enseguida y pedirle 200, 500 pares de botas.

-Íbamos a estas  zonas, dijo ella, y pronunció « zonas » de manera muy particular, como si significara algo más inquietante que zonas.

Le echo una mirada al celular, para hacer diversión. Quisiera que timbrara y: -Alo, hablas con V. Colombia, con quien hablo? Pero este estúpido pez muerto brillante de sudor no timbra, solo amenaza con escaparse de mi mano y caer al piso.

-Muchas veces éramos los primeros en llegar, todavía no habían hecho el levantamiento. Y recuerdo que las botas estaban puestas al revés.

Empieza a hacer gestos para explicarme como era.  Cuando gira sus muñecas para materializar su recuerdo, sus pulseras se chocan tocando una musiquita de marimba.

-El talón delante, la punta atrás, ves.  Se apuraban en vestirlos de uniforme, y ponían mal las botas, por la prisa que tenían.

Ya veo. Kusturica lograría hacer de esto una escena grotesca con un militar torpe que intentaría ponerle las botas al muerto con sus manos heladas por la nieve,  todo aquello acompañado por una orquesta serbia atada con cuerdas al tronco de un árbol por algún oficial sádico. Esta manera de contarlo, creo, sería la única opción viable para que este algo que tiembla deje de temblar. El próximo mes, cuando reciba la llamada del vendedor de botas- será otro, uno que no sabe que no soy cliente, porque siempre cambian- lo invitaré a tomarse un café en algún lugar. Quien sabe, de pronto le gusta ir a cine? No le diré, ni en tono de broma, lo importante que es saber quitarle  y ponerle las botas a un cadáver en un tiempo record sin invertir la punta y el talón para asegurarse una victoria duradera y sin escándalos. Solo le diré, después de que me haya presentado las ventajas de cada uno de su modelos de botas, que la gran mayoría  sabe muy poco de botas, pero poquísimo.

https://memorialdevoces.wordpress.com/2012/11/02/positivo/

Botas y Voces en Medellin, Alianza Francesa, Parque San Antonio, hasta el 20 de julio 2013

Botas y Voces en Medellin, Alianza Francesa, Parque San Antonio, hasta el 20 de julio 2013

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s